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Científicos descubren indicios de que África podría estar separándose bajo Zambia

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Bajo Zambia, los científicos podrían haber encontrado una pista de algo enorme: una parte de África podría estar empezando a separarse lentamente.

La señal viene de manantiales geotermales que burbujean desde el subsuelo, dentro de una zona conocida como el Rift de Kafue.

Un estudio publicado en Frontiers in Earth Science analizó los gases que salen de esos manantiales y encontró una firma química muy particular.

Los investigadores detectaron niveles inusualmente altos de ciertos isótopos de helio, que funcionan como una especie de huella del manto terrestre.

El manto es la capa caliente que está debajo de la corteza, a decenas o incluso más de cien kilómetros de profundidad.

Cuando ese helio aparece en la superficie, puede indicar que hay una conexión entre zonas profundas de la Tierra y la corteza.

Eso es importante porque los rifts empiezan precisamente así: con fracturas en la corteza, calor subiendo y el terreno debilitándose lentamente.

Con el tiempo, un rift puede crecer, convertirse en un límite entre placas tectónicas y hasta terminar formando un nuevo océano.

No estamos hablando de algo que vaya a pasar mañana. Estos procesos pueden tardar millones de años, pero dejan señales desde etapas muy tempranas.

El Rift de Kafue forma parte de un sistema mucho más largo, de unos 2.500 kilómetros, que va desde Tanzania hasta Namibia.

Los científicos se fijaron en la zona por su paisaje, su actividad geotermal y la presencia de muchos manantiales calientes.

Para comprobar si el rift seguía activo, necesitaban saber si gases profundos estaban subiendo desde el interior del planeta.

Por eso tomaron muestras de ocho pozos y manantiales geotermales en Zambia, algunos dentro del rift y otros fuera.

Luego analizaron esos gases en laboratorio y compararon sus isótopos con los del Sistema de Rift de África Oriental.

El resultado fue llamativo: los gases del Rift de Kafue tenían proporciones de helio parecidas a las de un rift ya muy desarrollado.

En cambio, los manantiales ubicados fuera de la zona del rift no mostraban la misma señal química profunda.

Los investigadores descartaron que el helio viniera simplemente del aire, porque sus proporciones isotópicas no coincidían con las de la atmósfera.

También descartaron que la corteza explicara todo, porque había demasiado helio asociado al manto en las muestras del Rift de Kafue.

Además, los gases contenían dióxido de carbono en niveles compatibles con fluidos que vienen desde zonas profundas del planeta.

Esto no significa que África vaya a partirse pronto. Pero sí sugiere que el suroeste africano podría tener una actividad tectónica más importante.

Y la historia no solo importa por el futuro geológico del continente. También puede tener un lado práctico mucho más cercano.

Los rifts suelen estar relacionados con energía geotérmica y con reservas subterráneas de gases valiosos, como helio e hidrógeno.

El helio se usa en tecnología, medicina e investigación, mientras que el hidrógeno podría tener valor en futuros sistemas energéticos.

Si estos recursos existen allí en cantidades aprovechables, Zambia podría tener una oportunidad energética y económica importante bajo sus pies.

Aun así, los propios investigadores piden cautela. El estudio se basa en una zona concreta de un sistema inmenso.

Hace falta muestrear más lugares, analizar más gases y confirmar si esta actividad se extiende por otras partes del rift.

Pero la señal ya está ahí: desde manantiales calientes en Zambia, el interior de la Tierra podría estar contando una historia continental enorme.

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