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Científicos creen haber encontrado la causa de un misterioso zumbido global que ha atormentado a la gente durante 50 años

Durante décadas, personas de distintos países han descrito un zumbido grave y persistente que nadie más parece escuchar. Lo conocen como The Hum desde entonces.

Algunos lo perciben como un motor lejano, un retumbo o una vibración constante. Puede aparecer de noche en casa y desaparecer completamente al salir.

El fenómeno ganó fama en Bristol, Reino Unido, durante los años setenta. Después surgieron relatos similares en Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos.

Quienes lo escuchan suelen buscar una fuente externa: fábricas, ventiladores, tráfico, tuberías o instalaciones eléctricas. Sin embargo, muchas investigaciones no encontraron ningún sonido responsable.

Ahora, un grupo de investigadores decidió cambiar de enfoque. En vez de perseguir el supuesto ruido, examinó directamente a las personas que aseguran escucharlo.

Reclutaron a 28 voluntarios que reportaban sonidos graves inexplicables. Querían comprobar dos posibilidades: una audición excepcionalmente sensible o ruidos producidos dentro del oído.

La primera idea parecía razonable. Quizá algunas personas detectaban frecuencias bajas que pasan desapercibidas para los demás, igual que alguien percibe un detalle visual mínimo.

Pero las pruebas de audición mostraron algo distinto. Salvo dos participantes, la mayoría tenía sensibilidad normal para los sonidos graves y no destacaba especialmente.

Eso reduce la posibilidad de que The Hum se explique, en la mayoría de casos estudiados, por una capacidad auditiva fuera de lo común.

Luego analizaron unas emisiones muy pequeñas generadas por el oído interno. Son sonidos reales producidos durante su funcionamiento, aunque normalmente resultan imperceptibles para nosotros.

Para medirlos, los científicos colocaron micrófonos diminutos dentro del canal auditivo. Buscaban señales anormales que pudieran explicar ese zumbido persistente y misterioso.

Tampoco las encontraron. Los participantes no mostraban emisiones inusuales capaces de justificar lo que escuchaban, así que la explicación debía ir por otro camino.

El trabajo, publicado en la revista PLOS One, plantea que muchos casos podrían corresponder a un tipo poco reconocido de tinnitus de baja frecuencia.

El tinnitus suele relacionarse con pitidos agudos, pero no siempre suena así. Algunas personas perciben tonos bajos, vibraciones o rugidos que parecen venir del exterior.

Eso no significa que quienes oyen The Hum estén inventándolo. El tinnitus es una percepción real, aunque no exista una fuente sonora identificable fuera del cuerpo.

El cerebro y el sistema auditivo pueden generar o procesar señales internas de maneras extrañas. A veces, la persona siente que el sonido ocupa toda la habitación.

Los investigadores no afirman haber resuelto todos los casos. Todavía pueden existir ruidos externos difíciles de localizar, especialmente porque las frecuencias bajas viajan de forma complicada.

También reconocen una limitación importante: el estudio fue pequeño y no probó directamente que los participantes tuvieran tinnitus de baja frecuencia.

Aun así, la hipótesis ayuda a entender por qué muchas investigaciones ambientales terminan sin respuestas claras. Tal vez algunas búsquedas han estado mirando en el lugar equivocado.

Reconocer esa posibilidad podría ayudar a quienes sufren este zumbido. En lugar de buscar indefinidamente una máquina oculta, podrían acceder a apoyo y estrategias auditivas.

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