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Científico planea usar edición genética para combatir al virus de la gripe 

Imagen representando edición genética destruyendo un virus de la ripe. / Robotitus/Nano Banana.

En octubre del año pasado, frente a virólogos de China, Australia y Singapur, Wei Zhao lanzó una idea llamativa: usar Crispr no solo para enfermedades raras, sino para combatir la gripe.

Crispr es famosa por editar genes defectuosos en males como la anemia falciforme o la hemofilia. Zhao y su equipo quieren darle otro uso: frenar la influenza.

La apuesta incluye tanto la gripe estacional, que aparece cada año, como nuevas variantes en aves u otros animales que podrían detonar la próxima pandemia.

Crispr

Crispr edita el código genético, el manual que permite que la vida funcione. Puede hacerlo de varias formas, según la enzima que se utilice. La más conocida es Cas9, que corta ADN. Pero a los virólogos les interesa más su prima menos famosa: Cas13, capaz de cortar ARN.

Esto importa porque el virus de la gripe está hecho solo de ARN. Ahí aparece su punto débil. Cas13 puede atacarlo directo. “Cas13 puede apuntar a estos virus de ARN y desactivarlos”, explicó Zhao durante el simposio.

Ni Cas9 ni Cas13 existen de forma natural en humanos. Vienen de bacterias, donde funcionan como defensa contra virus invasores. La idea es copiar ese truco bacteriano. El equipo del Instituto Doherty trabaja en un sistema para llevar Cas13 a células humanas.

El plan nació como antiviral contra la covid. Ahora se piensa como spray nasal o inyección contra la gripe. Se usarían nanopartículas lipídicas, parecidas a las de algunas vacunas, para llevar instrucciones a las células del tracto respiratorio.

El proceso tiene dos pasos. Primero, un ARN mensajero ordena a la célula fabricar Cas13. Luego, un ARN guía le dice a Cas13 exactamente qué parte del virus cortar.

Cas13 corta el ARN viral, el virus no puede replicarse y la infección se frena desde la raíz genética, explica Sharon Lewin, líder del proyecto

Pruebas 

El objetivo principal es tratar infecciones activas, pero también podría servir como prevención en temporadas de gripe agresiva. La idea es preparar las células respiratorias para responder rápido, como soldados ya armados antes del ataque.

Lo más atractivo es que Cas13 puede apuntar a regiones conservadas del virus, zonas casi idénticas en todas las cepas. Eso evitaría el problema de fármacos como Tamiflu, que solo sirven para ciertas cepas y pierden efecto cuando aparece resistencia.

Cas13 no está solo. También se desarrollan anticuerpos monoclonales y fármacos que activan interferones, la alarma natural del sistema inmune. La necesidad es clara. Solo la influenza A mata entre 12 mil y 52 mil personas al año en Estados Unidos.

Aun así, hay obstáculos. Nicholas Heaton, de la Universidad de Duke, advierte sobre posibles respuestas inmunes contra Cas13. También preocupa que Crispr ataque ARN propio del cuerpo por error, los llamados efectos fuera de objetivo.

Un primer estudio de seguridad se hizo en Harvard usando un “pulmón en un chip”, con células humanas reales. En ese modelo, las células con Cas13 lograron frenar cepas como H1N1 y H3N2, sin efectos indeseados visibles.

Pese a eso, llevar las nanopartículas hasta los alvéolos profundos del pulmón sigue siendo complicado. Además, cualquier antiviral directo puede empujar al virus a mutar. La naturaleza siempre busca caminos alternativos.

Todo está en fase temprana, pero la idea es clara: encontrar puntos débiles del virus o del huésped y explotarlos con cuidado.

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