China dio un paso que hasta ahora solo había logrado Estados Unidos. La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), una empresa estatal, lanzó un cohete Long March a órbita y consiguió recuperar su primera etapa en el mar. Con esta maniobra, el país se acerca a una tecnología que ha permitido a SpaceX reducir el costo de sus misiones espaciales.
La diferencia está en la forma de recuperar el cohete. Mientras el Falcon 9 de SpaceX desciende sobre una plataforma flotante usando patas de aterrizaje, el Long March baja de manera controlada hasta un barco equipado con una enorme estructura y una red que atrapa el vehículo antes de tocar el agua.
Para lograrlo, el sistema necesita sensores muy precisos, programas de navegación avanzados y motores capaces de volver a encenderse en pleno descenso y soportar el intenso calor del reingreso.
Competencia
El siguiente objetivo de China es reutilizar ese mismo propulsor antes de que termine el año. Si lo consigue, podrá lanzar satélites con mayor frecuencia y a un costo mucho menor, tal como hace SpaceX con su Falcon 9.
Hoy, la empresa de Elon Musk domina el mercado gracias a una flota de cohetes reutilizables que ha batido récords de lanzamientos. Esa capacidad sostiene la expansión de la red de satélites Starlink y también los contratos que mantiene con la NASA y la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
Victoria Samson, especialista de la Secure World Foundation, considera que esta demostración puede cambiar el panorama espacial. Según explicó, cuando China perfeccione la reutilización de sus cohetes, el precio de sus lanzamientos caerá de forma drástica, lo que le permitirá ofrecer servicios espaciales muy competitivos a otros países.
Otros intentos
Aunque las restricciones de seguridad nacional impiden que China compita directamente con SpaceX por muchos clientes occidentales, un sistema reutilizable sí fortalecería sus propias redes de comunicaciones por satélite e incluso futuros centros de datos en órbita. Eso aumentaría la competencia con Starlink en regiones como África, Oriente Medio y el sudeste asiático.
Mientras tanto, Estados Unidos también busca mantener su ventaja. SpaceX sigue desarrollando el gigantesco Starship, aunque su último lanzamiento dejó resultados mixtos y la empresa prepara un nuevo intento. Otras compañías también avanzan.
Blue Origin ya recuperó y reutilizó un propulsor, aunque una explosión en mayo retrasó sus planes. Rocket Lab trabaja en el cohete Neutron y Stoke Space desarrolla un vehículo completamente reutilizable que espera probar este año. La carrera por fabricar cohetes cada vez más baratos y reutilizables acaba de entrar en una nueva etapa.
