Icono del sitio Robotitus

Astrónomos descubren un enorme eje de materia faltante

El filamento se extiende a lo largo de 23 millones de años luz en un supercúmulo de galaxias a 650 millones de años luz de distancia. (ESA/XMM-Newton e ISAS/JAXA)

Un grupo de astrónomos acaba de encontrar una pista clave sobre la materia perdida del Universo. Y la hallaron en el lugar menos visible: entre cúmulos de galaxias.

Usando telescopios de rayos X, descubrieron un filamento gigante de gas caliente que mide unos 23 millones de años luz. Está dentro del supercúmulo Shapley, que contiene más de 8,000 galaxias.

Konstantinos Migkas, del Observatorio de Leiden, dijo que por primera vez las observaciones coinciden casi a la perfección con los modelos del universo. “Parece que las simulaciones tenían razón”, afirmó.

Sabemos que la mayor parte de la materia del Universo es “oscura”, o sea, no podemos verla ni identificarla fácilmente. Solo el 15 % es materia “normal”, como protones y electrones.

Gracias a la radiación cósmica de fondo, sabemos cuánta materia normal había justo después del Big Bang. El problema es que hoy solo vemos la mitad de lo que debería haber.

Y como la materia no desaparece, la gran pregunta es: ¿dónde está escondida esa otra mitad? La teoría más fuerte es que flota en el espacio intergaláctico, demasiado dispersa para que podamos verla directamente.

Llevamos años buscando señales de esa materia “fantasma”, y este filamento de gas caliente es una de las evidencias más sólidas que se han encontrado hasta ahora.

El llamado «cosmic web» o red cósmica es una especie de telaraña invisible de filamentos que conecta galaxias a través del espacio. Por ahí viajan materia y galaxias como si fueran autopistas.

Este filamento, en particular, conecta dos pares de cúmulos galácticos: A3528S/N y A3530/32. Está tan cargado que podría llenar diez galaxias como la Vía Láctea.

Y no solo eso: su temperatura supera los 10 millones de grados Celsius. Básicamente, es una estructura ardiente flotando entre galaxias.

Diagrama del filamento, los dos cúmulos de galaxias y las fuentes puntuales identificadas por XMM-Newton. (ESA/XMM-Newton e ISAS/JAXA)

Para detectarlo, el equipo combinó datos de dos telescopios. El Suzaku, ya retirado, era ideal para captar rayos X débiles sobre áreas grandes. El XMM-Newton, en cambio, detecta fuentes muy brillantes.

Usaron los datos de Suzaku para ver el resplandor del gas y los de XMM-Newton para eliminar señales molestas como las de agujeros negros. Así limpiaron la imagen.

El resultado fue una estructura gigantesca que encaja perfectamente con lo que predicen las simulaciones sobre estos filamentos. Una especie de confirmación de que estamos en el camino correcto.

Norbert Schartel, de la Agencia Espacial Europea, dijo que esto marca un nuevo estándar para detectar los hilos invisibles del universo.

Y lo más importante: valida décadas de simulaciones y refuerza el modelo estándar del cosmos. Todo indica que la materia faltante sí está ahí, escondida en esos hilos casi imposibles de ver.

El estudio fue publicado en Astronomy & Astrophysics, y nos acerca un poco más a resolver uno de los grandes misterios del universo.

Salir de la versión móvil