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Ameba rompe el récord de resistencia al calor

Célula de *Incendiamoeba* en mitosis a 63 ºC. (Felix Mikus/CC BY-SA)

Una ameba descubierta en unas aguas termales de California acaba de romper el récord conocido de tolerancia al calor entre los organismos eucariotas.

La especie, llamada Incendiamoeba cascadensis, vive en el Parque Nacional Volcánico Lassen, donde los investigadores encontraron poblaciones en arroyos geotérmicos extremadamente calientes durante varios años.

Los eucariotas son organismos cuyas células tienen estructuras internas complejas, como un núcleo. En este grupo están animales, plantas, hongos, protistas y también las amebas.

Hasta ahora, los científicos consideraban que unos 60 °C marcaban el límite superior para que una célula eucariota pudiera crecer y reproducirse normalmente.

Pero esta ameba siguió creciendo cuando los investigadores aumentaron la temperatura en el laboratorio y consiguió dividirse mediante mitosis incluso cuando alcanzaron los 63 °C.

Eso establece un nuevo récord para la temperatura más alta conocida en la que un organismo eucariota puede reproducirse activamente, según el estudio publicado en Cell.

Los científicos probaron distintas temperaturas para comprobar hasta dónde llegaba su resistencia. La ameba podía crecer desde aproximadamente 42 °C hasta llegar a 63 °C.

Su rango favorito estaba alrededor de 55 a 57 °C, temperaturas capaces de causar daños graves rápidamente en muchos otros organismos con células más complejas.

Cuando la temperatura alcanzaba 64 °C, las células ya no conseguían reproducirse, pero todavía podían moverse, una señal de que seguían funcionando pese al calor.

Los experimentos mostraron algo todavía más extremo: después de exposiciones breves a 70 °C, algunas amebas podían recuperarse cuando regresaban a temperaturas más favorables.

A temperaturas demasiado altas, estos organismos pueden cambiar de forma y formar una cubierta protectora, entrando en un estado resistente mientras las condiciones vuelven a mejorar.

Para soportar tanto calor, la ameba parece haber desarrollado varias adaptaciones celulares destinadas a proteger proteínas, reparar daños en el ADN y mantener funcionando sus membranas.

Los investigadores analizaron su genoma y encontraron una abundancia de genes relacionados con mantenimiento celular, estabilidad genética y capacidad para detectar cambios en el ambiente.

Esto importa porque el calor puede deformar proteínas, alterar membranas y dañar material genético, problemas que normalmente impiden que células eucariotas funcionen a temperaturas semejantes.

Las bacterias y arqueas pueden soportar temperaturas mucho mayores. Algunos microorganismos simples asociados con fuentes hidrotermales sobreviven incluso por encima de los 100 °C.

Sin embargo, sus células son estructuralmente más sencillas. Los eucariotas tienen compartimentos internos y sistemas celulares que suelen resultar más sensibles cuando aumenta demasiado la temperatura.

Por eso encontrar una ameba capaz de reproducirse a 63 °C obliga a revisar dónde situamos el límite térmico para este tipo de vida celular compleja.

También plantea la posibilidad de que existan otros eucariotas todavía más resistentes al calor esperando ser descubiertos en fuentes termales y otros ambientes extremos del planeta.

Estudiar organismos así ayuda a los astrobiólogos, porque conocer los límites de la vida terrestre permite evaluar qué condiciones podrían ser habitables en otros mundos.

La nueva ameba demuestra que incluso los límites biológicos mejor establecidos pueden moverse cuando exploramos ambientes poco estudiados y encontramos organismos adaptados a condiciones extremas.

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