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Algo en tus heces podría predecir una muerte inminente

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Un grupo de médicos descubrió que lo que hay en el intestino de un paciente podría ayudar a predecir si está en riesgo de morir en los próximos 30 días. Literalmente.

No es magia ni superstición. El equipo, liderado por Alexander de Porto, de la Universidad de Chicago y la Universidad de Ámsterdam, creó un índice usando datos del excremento de pacientes graves.

Lo llamaron metabolic dysbiosis score (MDS), y podría convertirse en una herramienta clave para salvar vidas en unidades de cuidados intensivos.

El estudio fue publicado en Science Advances y, aunque todavía necesita más validaciones, muestra un camino prometedor para la medicina de precisión.

Los pacientes en terapia intensiva muchas veces desarrollan problemas severos como sepsis o dificultad respiratoria. Pero no todos reaccionan igual a los mismos tratamientos.

Eso es un problema, porque dos personas con el mismo diagnóstico pueden evolucionar de forma completamente distinta. Y eso complica mucho la atención médica.

Entonces, en vez de atacar toda la enfermedad de golpe, los investigadores propusieron enfocarse en características específicas que sí se pueden medir y tratar.

Sabían que los pacientes graves suelen tener menos diversidad en su microbioma intestinal. Además, los compuestos químicos que produce ese microbioma también cambian.

Así que decidieron estudiar el desequilibrio intestinal, conocido como disbiosis, como un rasgo clave. Analizaron muestras fecales de 196 pacientes con insuficiencia respiratoria o shock.

Dividieron las muestras en dos grupos: uno para crear el modelo (147 personas) y otro más pequeño (49 personas) para validarlo. Y desarrollaron el MDS con base en 13 metabolitos presentes en las heces.

Los resultados fueron alentadores: el modelo predijo el riesgo de muerte con un 84 % de precisión, 89 % de sensibilidad y 71 % de especificidad en el grupo principal.

En el grupo de validación, los resultados fueron parecidos, aunque no alcanzaron significancia estadística, probablemente por el tamaño reducido del grupo.

Aun así, esto sugiere que el MDS podría convertirse en una herramienta real para anticiparse a desenlaces fatales y actuar antes de que sea tarde.

Una sorpresa del estudio fue que la baja diversidad en el microbioma no tuvo tanto peso como se pensaba. Lo que sí importó fue el desequilibrio en los metabolitos.

Eso apunta a que no se trata solo de cuántos tipos de bacterias hay, sino de qué están produciendo y cómo afectan al cuerpo.

Los investigadores ya habían mostrado que los metabolitos fecales pueden predecir infecciones en pacientes de trasplante de hígado. Ahora creen que podrían guiar tratamientos.

Aunque aún no hay terapias específicas, los datos apuntan a posibles soluciones: ajustes en la dieta, uso de probióticos o suplementos con metabolitos clave.

El siguiente paso es probar el MDS con más pacientes y ver si el desequilibrio intestinal realmente causa el riesgo o solo es un síntoma de algo más.

Si logran demostrarlo, podríamos estar frente a una nueva forma de tratar a los pacientes más graves, empezando por el intestino.

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