Durante décadas, los científicos han considerado una posibilidad fascinante: que los ingredientes necesarios para que apareciera la vida en la Tierra llegaran desde el espacio.
Una de las principales hipótesis propone que los cometas transportaron moléculas esenciales hasta nuestro planeta cuando el sistema solar todavía era muy joven.
Sin embargo, una nueva investigación acaba de cuestionar esta explicación. Y para hacerlo, los científicos realizaron nada menos que 100.000 simulaciones por computadora.
Investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, reconstruyeron los impactos de cometas que pudo experimentar la Tierra durante sus primeros cientos de millones de años.
Querían averiguar si estos cuerpos helados realmente podían transportar sustancias necesarias para la aparición de la vida sin destruirlas al chocar contra nuestro planeta.
Para investigarlo, se concentraron en una molécula llamada cianuro de hidrógeno, que puede participar en reacciones químicas capaces de producir componentes esenciales para la vida.
Aunque es una sustancia tóxica, también puede intervenir en la formación de azúcares, grasas y moléculas relacionadas con el material genético de los seres vivos.
Los científicos saben que los cometas contienen este compuesto. El problema es determinar si puede sobrevivir a un impacto y permanecer suficientemente concentrado en la superficie.
Y aquí comenzaron las sorpresas. En el 54 % de las simulaciones, ningún cometa logró depositar una cantidad suficientemente concentrada de esta sustancia sobre tierra firme.
En el 46 % restante, al menos un cometa consiguió hacerlo. Sin embargo, eso tampoco garantizaba que pudieran comenzar las reacciones necesarias para originar vida.
El principal obstáculo era la velocidad. Los cometas chocaban contra nuestro planeta tan rápidamente que el calor del impacto destruía gran parte de sus moléculas.
Otros se fragmentaban al atravesar la atmósfera. Y cuando caían en los océanos, las sustancias supervivientes se diluían demasiado para alcanzar las concentraciones necesarias.
Incluso cuando conseguían depositar suficiente material sobre tierra firme, este podía dispersarse rápidamente, dejando poco tiempo para que ocurrieran reacciones químicas importantes.
El estudio, publicado en la revista científica Scientific Reports, sugiere que los cometas probablemente tuvieron un papel mucho menor del que pensábamos en este proceso.
Pero los investigadores encontraron otro resultado sorprendente. Las condiciones de Marte podrían haber sido más favorables para transportar estas moléculas mediante impactos de cometas.
Su atmósfera más delgada y las menores velocidades de impacto permitirían que más sustancias sobrevivieran al choque y llegaran hasta la superficie del planeta.
De hecho, las simulaciones indicaron que Marte podría haber recibido más de cinco veces tantos aportes exitosos como la Tierra bajo las condiciones estudiadas.
En Venus ocurría lo contrario. Su atmósfera extremadamente densa dificultaba considerablemente que los cometas atravesaran el aire conservando sus sustancias originales.
Sin embargo, estos resultados no demuestran que la vida comenzara en Marte, ni que los cometas fueran completamente irrelevantes para el origen de la vida terrestre.
Los investigadores tampoco analizaron todas las moléculas posibles ni todas las formas en que pudieron generarse los ingredientes necesarios para los primeros organismos.
Otras posibilidades siguen abiertas, incluyendo que los asteroides aportaran sustancias orgánicas o que estas se produjeran mediante procesos químicos propios de nuestro planeta.
La investigación recuerda algo importante: encontrar ingredientes relacionados con la vida en el espacio no significa que puedan llegar intactos a un planeta y utilizarse.
Ahora los científicos tienen que investigar qué otros mecanismos pudieron proporcionar esas sustancias, y si nuestro planeta produjo por sí mismo gran parte de ellas.





