Solo 3 minutos de ejercicio intenso cambian la química de la sangre

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Solo 3 minutos de ejercicio intenso cambian la química de la sangre

Unos pocos minutos de ejercicio muy intenso pueden provocar cambios rápidos en la sangre que no aparecen igual después de entrenamientos moderados más largos y menos exigentes.

Investigadores compararon cómo responde el organismo a distintos niveles de esfuerzo corporal, desde sesiones prolongadas de intensidad moderada hasta breves tandas de ejercicio máximo.

El trabajo, publicado en Cell Reports Medicine, analizó proteínas y metabolitos presentes en la sangre para observar cómo cambia la comunicación química entre distintos órganos humanos.

En una de las pruebas, diez hombres jóvenes y sanos realizaron seis sprints consecutivos de treinta segundos sobre bicicleta, separados por cuatro minutos de recuperación.

Eso suma aproximadamente tres minutos de esfuerzo máximo real, aunque la sesión completa duró más debido a los descansos necesarios entre cada uno de los sprints.

Otro grupo realizó también noventa minutos de ciclismo moderado continuo, y los investigadores tomaron muestras de sangre antes, inmediatamente después y tres horas más tarde.

Después de los sprints cambiaron 714 de las 2.884 proteínas detectables analizadas, casi una cuarta parte, mientras el ejercicio moderado modificó inmediatamente solo siete proteínas.

Los sprints alteraron asimismo más de doscientos metabolitos distintos, pequeñas moléculas relacionadas con procesos como obtener energía, utilizar nutrientes y responder al esfuerzo físico intenso.

Muchos cambios aparecieron inmediatamente, incluyendo proteínas relacionadas con formación de vasos sanguíneos, remodelación de tejidos y señales hormonales internas que ayudan a coordinar distintas funciones corporales.

El ejercicio moderado produjo una respuesta diferente y más lenta, porque algunos cambios importantes, especialmente relacionados con grasas y proteínas hepáticas, aparecieron horas después.

Eso significa que los resultados no demuestran que tres minutos de sprint sean mejores que noventa minutos de ejercicio moderado para mantener una buena salud.

Lo que muestran es que la intensidad modifica profundamente el tipo, la velocidad y la magnitud de las señales químicas que circulan por nuestra sangre.

Los científicos también expusieron células de grasa humanas cultivadas en laboratorio al plasma obtenido después de los sprints para comprobar cómo reaccionaban ante esas señales.

Las células modificaron la actividad de numerosos genes relacionados con procesamiento de energía, respuesta hormonal y detección de nutrientes después de recibir ese plasma sanguíneo.

El equipo comparó además las proteínas afectadas con datos sanitarios de más de 53.000 participantes del UK Biobank para buscar posibles relaciones con enfermedades.

Encontraron varias proteínas asociadas estadísticamente con menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y otros problemas metabólicos, muchas modificadas después de realizar sprints.

Sin embargo, esa asociación no demuestra que los cambios momentáneos provocados por el sprint sean directamente responsables de reducir el riesgo de esas enfermedades.

Los investigadores repitieron parte de los análisis después de ocho semanas de entrenamiento y observaron que muchas respuestas intensas continuaban apareciendo tras los sprints.

Eso sugiere que el efecto no ocurre solamente porque una persona no esté acostumbrada al ejercicio intenso, sino que podría ser propio de esa intensidad.

El estudio ayuda a entender por qué distintos tipos de ejercicio producen adaptaciones diferentes y recuerda que duración e intensidad influyen de maneras distintas sobre el organismo.