Startup quiere colocar bases de datos en el océano  

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Startup quiere colocar bases de datos en el océano  

Esfera - centro de datos oceánico de Panthlassa. / Panthalassa

Mientras las grandes tecnológicas buscan desesperadamente energía y espacio para alimentar la inteligencia artificial, una startup llamada Panthalassa propone una idea que parece salida de la ciencia ficción. Llevar centros de datos al océano y alimentarlos con la fuerza de las olas.

La apuesta ya ha convencido a varios inversionistas de Silicon Valley, entre ellos Peter Thiel, cofundador de Palantir. La empresa acaba de recibir 140 millones de dólares para construir una planta piloto cerca de Portland, en Estados Unidos, y acelerar el despliegue de sus nodos flotantes. 

El sistema 

La propuesta cambia por completo la lógica habitual. En vez de generar electricidad en el mar y enviarla a tierra, los nodos realizan directamente los cálculos de inteligencia artificial sobre el océano. Después transmiten los resultados a los usuarios mediante enlaces satelitales.

Cada nodo parece una enorme esfera de acero flotando en el agua. Debajo cuelga una estructura tubular que aprovecha el movimiento de las olas. Ese movimiento impulsa agua hacia un depósito presurizado que luego acciona una turbina generadora de electricidad. Esa energía alimenta los chips de IA instalados a bordo.

Además, el océano ofrece otra ventaja atractiva. El agua fría ayuda a refrigerar los equipos. Los centros de datos tradicionales consumen enormes cantidades de electricidad y agua dulce para evitar el sobrecalentamiento de los servidores, por lo que este sistema podría reducir parte de esos costos.

El próximo prototipo, llamado Ocean-3, será probado en el Pacífico Norte durante 2026. Tendrá unos 85 metros de longitud, una altura comparable a la de edificios emblemáticos como el Big Ben de Londres.

Retos 

Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos importantes. La comunicación por satélite tiene menos capacidad que las redes de fibra óptica utilizadas por los centros de datos convencionales. Esto podría dificultar el intercambio rápido de grandes volúmenes de información o la coordinación entre varios nodos cuando trabajen en tareas complejas.

También existe el desafío del mantenimiento. Panthalassa quiere que estas plataformas sobrevivan más de diez años en condiciones oceánicas extremas sin intervención humana frecuente. Lograrlo no será sencillo en un entorno tan agresivo.

La idea tampoco es completamente nueva. Microsoft experimentó con servidores submarinos en el proyecto Natick, mientras que empresas chinas ya operan centros de datos bajo el agua. También han existido intentos de construir centros de datos flotantes.

Aun así, la propuesta de Panthalassa destaca por su ambición. Y no resulta tan extraña si se considera que las compañías tecnológicas planean invertir cientos de miles de millones de dólares en infraestructura para IA mientras enfrentan crecientes problemas para construir nuevos centros de datos en tierra. En ese contexto, el océano empieza a parecer una opción cada vez más interesante.