Las islas Bermudas siempre intrigaron a los científicos, no por el famoso triángulo, sino porque descansan sobre una elevación de la corteza que, según teorías clásicas, no debería existir.
Ahora, dos sismólogos creen haber resuelto el enigma: William Frazer, de Carnegie Science, y Jeffrey Park, de la Universidad de Yale.
Desde hace décadas, los geólogos discuten cómo surgieron las Bermudas, un archipiélago de 181 islas formadas por restos volcánicos creados hace unos 33 millones de años.
Normalmente, cadenas volcánicas como Hawái muestran volcanes de distintas edades, actividad reciente y una pluma caliente del manto empujando desde abajo constantemente.
Esa pluma suele crear un abultamiento del fondo marino, llamado oleaje, que mantiene las islas elevadas, como un moretón que se forma bajo la piel.
Las Bermudas tienen ese oleaje, pero no muestran señales de una pluma activa ni volcanismo reciente, así que en teoría ya deberían haberse hundido.
Para entender qué pasa debajo, los investigadores estudiaron cómo viajan las ondas sísmicas de terremotos a través del manto bajo las Bermudas.
Estas ondas se mueven más rápido en materiales densos y más lento en materiales livianos, lo que permite deducir qué tipo de rocas hay ocultas.
El análisis reveló una capa de roca menos densa, de unos veinte kilómetros de espesor, que actúa como flotador y mantiene elevada la corteza.
Esa subcapa probablemente se formó durante la antigua actividad volcánica y hoy cumple el rol que normalmente tendría una pluma del manto.
Aunque es solo una interpretación posible de los datos sísmicos, podría ser la razón principal por la que las Bermudas siguen emergidas.
El estudio, publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, sugiere que sin esa capa, las islas ya habrían desaparecido bajo el Atlántico.





